miércoles, enero 04, 2006

Excursiones a Avila

Es una de mis favoritas excursiones y escapadas: Ávila. Me recuerda a veces una España que con todos sus defectos es España. Una ciudad que a sus 1.130 metros de altitud es la más alta de España. Allí el frío en inviernos casi congela pensamientos o pasiones, o quien sabe los reaviva como respuesta al propio rigor invernal.

Una muralla, una ciudad

Aunque la observara mil veces, todas ellas quedaría encantado. Por la noche bellamente iluminada, con frío, con nieve o con sol las murallas de Ávila son de una grandeza especial. Sería todo perfecto si las autoridades cuidarán todo lo que hay dentro de la muralla. Allí la ciudad parace presa del tópico. De ahí se deriva una parte de su encanto. Puede verse una librería católica y un bazar que compiten con tiendas-franquicias internacionales de la moda, un belén en las inmediaciones de la catedral que se disputa la atención con una pista de patinaje de hielo. Es fácil ver una tienda de delicatessen que en su puerta anuncia una subasta de capones.

Sus gentes pasean por las calles comerciales como si de un rito se tratara. Es una ciudad ideal para pasear entre gentes castellanas.

Avila y Santa Teresa

Las Murallas y Santa Teresa tienen prisionera a Avila. Desde las yemas hasta los últimos rincones parecen un espacio inspirado para otras épocas, donde las gentes han secuestrado el tiempo.

La plaza, el convento, la iglesia donde fue bautizada, la llegada de Santa Teresa (los Cuatro postes), las yemas... En cualquier rincón de Avila la Santa expande su influjo.

Estas excursiones a Avila no sólo alimentan al espiritu, sino que también dan cuanta de que ancha Castilla, en este lugar también llegan sus más ricos manjares. Desde la cercanas carnes de ternera, hasta los alubiones del Barco de Avila... En fin, no hay frio que se resista a un rico asado castellano.

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